¿Qué sabemos de los alimentos?

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La dieta es la fuente de aproximadamente cuarenta nutrientes para el hombre; éstos se dividen clásicamente en componentes productores de energía (hidratos de carbono, grasas y proteínas), fuentes de aminoácidos esenciales (proteínas), ácidos grasos saturados e insaturados (grasas), minerales, vitaminas (compuestos orgánicos solubles en agua y en grasas) y oligoelementos.

Cuál es la función de cada nutriente de los alimentos que comemos

Cada gramo de hidratos de carbono y cada gramo de proteínas proporcionan al quemarse en el organismo cuatro kilocalorías, mientras que por cada gramo de grasas produce nueve, los oligoelementos, vitaminas y minerales no generan calorías, pero son imprescindibles para la vida.

Los hidratos de carbono aportan energía fundamentalmente al cuerpo, siendo irremplazables para el buen funcionamiento y crecimiento cerebral; se los encuentra en las harinas, legumbres, arroz, hortalizas, frutas, leche, etc., se metabolizan en el hígado produciendo grasas y a nivel muscular se transforman en glucógeno utilizado para la actividad muscular.

Las proteínas que se metabolizan a aminoácidos son imprescindibles en la dieta, ya que se utilizan para la reparación de tejidos y el crecimiento. Están presentes en las carnes: vacuna, ovina, porcina, de aves y frutos de mar. Debernos tener en cuenta que encontramos también, proteínas de alto poder biológico en ciertos vegetales, como la soja, legumbres y cereales.

Las grasas proveedoras de gran cantidad de energía también intervienen en la absorción de las vitaminas A, D, E y K. Se las encuentra en los alimentos de origen animal (grasas saturadas) y en los aceites de origen vegetal (maíz, girasol, oliva), que poseen ácidos grasos insaturados, menos perjudiciales para el organismo.

Las vitaminas son sustancias orgánicas que deben ser provistas en la dieta, ya que no pueden sintetizarse en el organismo o bien su producción es insuficiente para el mantenimiento de la salud.

Hace siglos los médicos describían muchas de las enfermedades que hoy reconocemos como deficiencias vitamínicas (se podría nombrar, por ejemplo: Raquitismo, falta de vitamina D3 y el Escorbuto, carencia de vitamina C), y ya mucho antes de la aparición de los complejos vitamínicos medicamentosos se las asociaba a factores relacionados con la dieta. Las vitaminas se hallan fundamentalmente en frutas, verduras y hortalizas y los requerimientos diarios se ingieren en las comidas cotidianas.

El aporte suplementario (medicamentos) sólo es necesario en ciertos casos: al lactante pequeño se la debe administrar hasta el 6° mes vitaminas A, C y D. También es aconsejable administrar vitamina C en los fumadores, ya que la mencionada vitamina puede descender en el organismo hasta un 40 %, y a los bebedores es conveniente indicar complejo B y vitamina C.

Función de cada tipo de vitaminas

Complejo B: se halla compuesto por 11 vitaminas; son esenciales para el metabolismo energético, especialmente de los hidratos de carbono y de las grasas. Actúan como coenzimas en el metabolismo oxidativo de las proteínas.

Vitamina C: actúa como antioxidante de los tejidos previniendo el envejecimiento de los mismos. Interviene en la síntesis de los constituyentes de la matriz de los tejidos: dientes, huesos y endotelio capilar.

Vitamina A: es fundamental para la formación y mantenimiento de las células epiteliales, ejerce acción protectora contra enfermedades infecciosas, participa en el proceso de la visión y en el buen crecimiento óseo.

Vitamina K: es imprescindible para la coagulación sanguínea.

Vitamina E: es el mayor antioxidante celular; previene el envejecimiento tisular.

Vitamina D: tiene a su cargo el mantenimiento de la concentración de calcio en el organismo.

Por lo expuesto, las personas que no presenten alteraciones en su estado de salud no requieren suplementos vitamínicos si su dieta es equilibrada con adecuado aporte de frutas y vegetales.